Julio Rojas: El Nuevo Cine Chileno es una Realidad
Publicado Diciembre 18, 2006
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Foto gentileza de http://antalya.uab.es/guionactualidad
El guionista chileno, Julio Rojas, conversó con nosotros sobre su formación autodidacta, sus referentes claves y, sobre todo, del nuevo escenario audiovisual chileno, donde la profesión de guionista ha adquirido cada vez más importancia. Pero también se refirió a su última cinta -En la Cama, de Matías Bize- y a los múltiples proyectos en que se encuentra trabajando.
Programa Perspectivas Radio Universidad de Chile
Por Francisca Babul G. y Sofía Hasbún K.
Julio Rojas es odontólogo de profesión. Sin embargo, hoy, además, es guionista. Y no cualquiera, sino uno de los más solicitados de la industria audiovisual, tanto en cine como en televisión. Hasta la fecha, ha escrito siete de las películas chilenas que se han estrenado desde 2003: Sábado, Los Debutantes, Perjudícame Cariño, Mi Mejor Enemigo, Secuestro, El Huésped y En la Cama. Pero también ha participado como guionista en numerosas series de televisión, entre las que se cuentan: Urgencias, Loco por Ti y Bienvenida Realidad.
Rojas se adentró en el mundo del guión casi por casualidad, y ha adquirido todos sus conocimientos de forma autodidacta. De la mano de Juan Harting (Roos Film) dio rienda suelta a la escritura -cosa que hacía desde niño- y se dio cuenta que su estilo tenía mucho más que ver con el trabajo audiovisual que con la literatura. Así, poco a poco, fue haciendo camino al andar, y en la actualidad es uno de los referentes obligados al hablar de guionistas chilenos.
Y muchos otros jóvenes han podido aprender de su experiencia, pues Rojas dicta clases como profesor visitante en la prestigiosa Escuela Internacional de Cine San Antonio de los Baños en Cuba, y también en la Escuela de Cine de Chile y en la Universidad Arcis. Todo esto sin abandonar su pasión por la odontología. Es más, según él mismo reconoce, las historias de sus pacientes son la fuente de inspiración de sus guiones.
Bueno Julio, antes de comenzar hablar de tu trayectoria como guionista, me gustaría que nos contaras un poco ¿cómo inicias tu carrera en este oficio? Porque tu eres dentista de profesión…
Vi muchas películas malas cuando niño y eso me dio una mala cultura cinematográfica. Luego entré a estudiar odontología en la Universidad de Chile, sin embargo, siempre estaba escribiendo. Hasta que en una reunión social me encontré con Martín Rodríguez, Juan Harting y Christine Lucas y les mostré mi trabajo y me preguntaron si sabía escribir guiones. Yo les dije que no, entonces me pasaron un par de libros, me hicieron unas cuantas clases y ahí me di cuenta que lo que escribía tenía mucho más que ver con el área audiovisual que con la literatura.
Esa fue una formación completamente autodidacta…
Sí, totalmente autodidacta y desde la comodidad de no saber nada y eso me ha permitido hacer un par de cosas más que el resto, porque me permiten lanzarme a la piscina más fácilmente. Además, si no sabes no tienes pudor en preguntar. Recuerdo que cuando me titulé me fui un par de meses a Estados Unidos a ver a un amigo y me metí a un taller en un hotel y aprendí lo más básico, incluyendo la estructura hollywoodense (de la que ahora reniego completamente) y luego empecé a leer libros y como quería sistematizar el tema hablé con las personas que sabían de escribir guiones.
¿Tienes algún referente, algún guionista de culto que pueda influenciar tu trabajo actual?
Sí, sin duda David Mamet, pero Charly Kauffman es el que más admiro en cuanto al tema de la ruptura de la narración. í‰l toma la estructura narrativa tradicional y hace una deconstrucción de la realidad.
¿De qué te vales al momento de escribir una historia? ¿Cuál es tu fuente de inspiración, de dónde rescatas estas historias que después materializas en los guiones?
Al principio eran mis pacientes porque en la consulta la gente me contaba cosas personales, entonces me di cuenta que las historias no había que inventarlas, sino que estaban en las personas. Así comencé a recopilar relatos y a preguntar para que me contarán las mil historias, y ahí inicie un cuaderno con anotaciones y diálogos.
¿Tienes algún tema en particular que te motive más que otro?
Sí, el hombre en crisis. Creo que si hay un patrón en las cosas que he escrito, éste tiene que ver con una persona que en algún momento se ve sometida a una situación X en la que debe tomar una decisión, pero esa situación a la que se ve sometida no es realmente el problema, sino que es lo que activa la verdadera crisis que venía de antes.
¿Cuáles fueron tus primeros trabajos?
El primer guión que hice se llamaba Los Hijos del Jaguar, que se desarrolla justo antes del supuesto colapso informático que se produciría al iniciarse el año 2000. En este escenario 5 perdedores chilenos, que quedaron fuera del éxito y el desarrollo de la época de país jaguar, deciden borrar DICOM. La historia la iba a filmar Coke Hidalgo, pero tuvo problemas con el financiamiento de la cinta. Después vino Sábado, que es una de las películas más personales que he escrito y que antes se la había ofrecido a otro director, pero al poco tiempo se la pasé a Matias Bize, que en ese momento era mi alumno, y un día llegó con la historia filmada. Luego Andrés Waissbluth me llama para hacer Los Debutantes.
Actualmente en Chile se está desarrollando la industria cinematográfica y las series de televisión y, por lo tanto, el oficio de guionista ¿Crees que esto ha favorecido a la profesionalización del oficio de guionista?
Yo creo que sí. El tema del nuevo cine chileno es una realidad, hay un proceso claro donde ya no se cuentan las grandes historias cargadas de simbolismos y antecedentes políticos o sociales; sino que ahora se dan más las historias de autor, de voces independientes, no menos chilenas que las anteriores, pero presentadas en forma de reflexión personal. Lo anterior, creo que influye para que el guionista adquiera una mayor relevancia, porque ya no hay tantos fuegos artificiales, ni temas de tanta relevancia, o importantes locaciones, o manejo de una gran puesta en escena, sino más bien la relevancia está en cómo el director se maneja con el actor y cuál es su punto de vista como realizador cinematográfico.
En estos momentos, ¿cuáles son las mayores virtudes y falencias que le ves a los nuevos guiones que se están produciendo en Chile?
Yo creo que la mayor virtud es comprender que ya no hay que copiar nada de la gran industria, sino que uno puede -desde lo local- impactar globalmente. Por ejemplo, En la Cama (que es algo tan íntimo y chico) no ha tenido fronteras y alguien en Locarno o Madrid puede conectar de igual manera que un chileno. Entonces, lo importante es trabajar muy localmente pero con visión global. En cuanto a los defectos o problemas, hay mucha inseguridad en lo que se refiere al éxito económico del guión, entonces comienzan a desfilar una serie de consultores, productores y distintos personajes que a veces no son necesarios y, por lo tanto, desnaturalizan y corrompen el guión.
Tú también has trabajado en algunas series de televisión como Loco Por Ti, Urgencias, Bienvenida Realidad, etc. ¿Cómo es el trabajo para televisión, hay más limitaciones quizás por el asunto del rating?
Claro que sí. Pero ojo, si hay alguien que ha descubierto que la TV puede ser un continente de creatividad son los guionistas de series norteamericanas. Los sitcom son una isla de creatividad donde es muy difícil que te toque el rating y es bueno que se esté desarrollando este formato en Chile, que en un comienzo deberán seguir la estructura norteamericana tales como Six Feet Under, 24 o CSI que son escritas por grandes guionistas que optan por la TV y que, además, tienen una inmensa habilidad para resumir en 50 minutos un proceso narrativo que debe captar la atención y mantener la vigencia dramática.
En los 2 últimos años has escrito más de 7 cintas chilenas, entre ellas Sábado, Los Debutantes, Mi mejor Enemigo y ahora En la Cama. A tu juicio, ¿cuáles crees que son los elementos que hacen que un guión tenga éxito?
Creo que el principal requisito es que el director se apropie completamente del guión de la película y lo empape con su experiencia. El próximo año viene una de las películas chilenas más importantes que es La Sagrada Familia, de Sebastián Campos que es un golpe a la cátedra, es una de las cintas más lúcidas que yo conozco y es así porque ahí esta toda su sangre. También, por ejemplo, fíjate lo que pasa con Machuca que uno puede sentir la presencia del director, casi como una especie de manifiesto personal. En el fondo es creerse la historia, que te guste a ti y que no sea determinada por factores como el económico, el marketing o los medios. Además, es importante no caer en algo demasiado simbólico o críptico que no lo entienda nadie.
Ahora, me gustaría que habláramos de la película En La Cama ¿Cómo y cuándo surge esta historia?
En La Cama surge de innumerables comentarios de gente cercana, situaciones personales e historias que uno intuye. El escenario es un motel en Chile, un lugar riquísimo en perspectivas narrativas y reflejo de Chile, es decir, lo que sucede en la cama es lo que le sucede a un país. De repente pensé en la cama, y las cosas que ocurren en ella. También como un espacio muy conectado con los niños cuando están enfermos, porque en ese momento este lugar se convierte en un universo donde hay montañas, ríos, batallas, tormentas, etc. Asimismo, los amantes en la cama generan un universo cerrado, donde cada segundo, cada palabra y caricia son lo último, lo final y lo extremo. Uno nace en la cama, muere en la cama y miente en la cama. Es un gran escenario.
¿Fue muy difícil para ti escribir un guión de estas características, con sólo dos personajes y encerrados en este micro espacio?
Sí porque era obvio que los espectadores iban a entrar ya aburridos, es un tema completamente peligroso. Así que fui desarrollando los típicos trucos de conversación y movimiento o cinética. Siempre comprendiendo que ellos se podrían ir en cualquier momento, yo me fije esa meta: yo quería que los personajes siempre estuvieran a punto de irse del motel para no dar la sensación de que estarían 4 horas más. Por otra parte, lo más complicado para mi fue introducir el tema de la desnudez del alma de los personajes y el núcleo afectivo, su esencia. Yo siempre doy una metáfora para explicar esto; todos los personajes tienen una caja secreta, donde guardan su verdadera esencia que no muestran a nadie, sin embargo, a veces alguien teclea un password y se abre tu caja. El tema era como hacer que estos dos desconocidos teclearan la password correcta para abrir su núcleo afectivo para poder decir: ‘esta es mi ofrenda, te la pasó porque no te voy a ver nunca más’. En otras palabras, sálvame y deja salvarte, lo que finalmente es una mentira.
¿Por qué crees que le ha ido tan bien a En la Cama?
Quizás porque no tiene ninguna pretensión. Cuando con Matías Bize diseñamos la historia eran dos personas normales; no queríamos estrellas de TV, no queríamos modelos, sólo dos personas comunes y corrientes, hasta un poco bobas y simples. Tampoco buscábamos filosofar sobre la vida; a veces se me iban los dedos por escribir diálogos mucho más inteligentes, o debates como los de la cinta Antes del Amanecer, pero resulta que la gente no habla como en las películas. En esta dinámica los personajes van agarrando fuerza y eso hace que el espectador conecte.
¿Cuáles son tus proyectos futuros?
Estoy participando en la cinta Todo Incluido, que es la deconstrucción de una familia durante unas vacaciones en una playa. Después está la película En Tránsito, que es de una persona atrapada en un aeropuerto y finalmente entro a trabajar en un proyecto con Marcelo Ferrari que se llama Santiago Centro.
Comentarios
6 Respuestas a “Julio Rojas: El Nuevo Cine Chileno es una Realidad”
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[...] All Inclusive, la última cinta de Rodrigo Ortúzar [...]
Mi Mejor Enemigo es una pelicula increible. A mi me gusto demaciado.
Grande Julio.
El cine chileno seguirá cagado mientras no asuma lo que tiene que asumir. Que no podemos seguir justificando la mediocridad de nuestras vidas en este país también mediocre. Me parece sintomático que a una persona con esa ortografía (demaciado) y uso del lenguaje (“demasiado” significa más de la cuenta, más de lo que puedo aceptar) le guste una película tan mala e ingenua como “Mi mejor enemigo”, que mordió el polvo frente a las películas argentinas, y a las orientales. Se necesita un cine valiente en Chile, no historias de wevones, con su Rey incluido: Che Copete.
Sr. Julio, me asombra mucho que gran parte de la producción cinematográfica se deba a usted. Bueno le escribo porque yo también soy guionista y también director; ahora estoy embarcado en mi primer largometraje. Bueno me gustaría hacerle llegar mi guión, de verdad agradecía mucho su opinión profesional que realmente necesito mucho (me entiende como guionista) tal vez ilumine mi camino.
Siempre es bueno que existan guionistas y se tomen su trabajo de forma profesional. Pero falta tanto… hemos visto cientos de películas como En la Cama y realmente tú vesa esa cinta e intentas encontrar algo… y le das crédito… y esperas y oh, desilusión no encuentras nada… si ese es el objetivo… felicitaciones, si la idea era hacer un film con pocos recursos para probar que sí se puede hacer en la precariedad del cine nacional, felicitaciones… pero finalmente mucho ruido y poco o nada de nueces.
Mi peor enemigo… tanta condescendencia… el cine debe ser audaz… no lo digo en contendio, en narratividad, ni en su forma pura… el cine no debe ser paternalista, ni con tanta concesión… En fin, a seguir trabajando
Julio por favor mandame tu mail, te ando buscando soy la mexicana del festival de viña gracias y un abrazo viruliento desde méxico =)